ESPACIO DE FORMACIÓN
Y SUPERVISION "PSI"
"ENCUENTROS PSI
HURLINGHAM”

(Destinados a
profesionales de la zona)
Lic. Graciela García
Lic. Marta Monello
Lic. Patricia Ploder
pattyplod@hotmail.com

Deteniéndome en el ejercicio de la psicología

Por la Lic. Patricia Plodder*

Lic. en Psicología - MP 80358
Clínica psicoanalítica con niños y adolescentes
pattyplod@hotmail.com

Cuando alguien egresa de la facultad posee una gran cantidad de saberes y competencias que lo habi-litan para desempeñarse en un área específica de la realidad, trabajando sobre determinados objetos de la misma. Cada título profesional tiene una serie de incumbencias, esto quiere decir que el título que ha obtenido lo habilita para atender determinadas cuestiones de la realidad. Por ejemplo, los médicos, los veterinarios y los odontó-logos pueden recetar, pero cada uno en su especialidad. Serán el psiquiatra, por ejemplo, el mejor calificado para evaluar la medicación adecuada para un cuadro depresivo y el pediatra el indicado para atender un problema médico de un niño. Son el contador y el abogado matriculados los únicos profesionales que pueden intervenir respectivamente en la firma de un balance y en la defensa de un caso. Según esta línea, supongo que el lector ya anticipó otros ejemplos.
Por el otro lado hay áreas de la realidad que pueden ser abordados por personas idóneas, aunque no tengan título habilitante. Tanto alguien que sepa de televisores como un ingeniero electrónico pueden arreglar la TV cuando se rompe.
Volviendo a los profe-sionales con títulos habilitantes, hay muchas veces confusiones sobre sus incumbencias, como por ejemplo ¿quién es el profesional que debe atender a un niño con problemas de aprendizaje? Pueden intervenir el psicopedagogo, el psiquia-tra, el neurólogo, el fonaudiólogo, el psicó-logo…
Puede ocurrir que el abordaje del niño deba ser inter disciplinario, por ejemplo que el neurólogo atienda las convulsiones del niño, la fono atienda sus dificultades con el lenguaje, la psicopedagoga atienda sus cuestiones escolares y una psicóloga trabaje en los inicios atendiendo la angustia de los padres ante la complejidad del cuadro de su hijo.
Pero probablemente más tarde intervenga otra psicóloga especialista en clínica de niños para aportar a la constitución subjetiva del niño, colaborando con el trabajo de la fono y de la psicopedagoga.
Entonces, queda claro que la cuestión se complica cuando aún habiendo explicitado cuál es la profesión que debe intervenir, se trata de una especialidad. Hablando específicamente de mi profesión, la psicología, hay especialidades: clínica, educacional, forense, social comunitaria… y muchas otras, que a su vez pueden sub especializarse: clínica de niños, clínica de adultos, clínica de pareja y familia…
Entonces, cuando los profesionales egresamos de la facultad, sabemos que ahí no termina la formación, sino que comienza un largo camino de trabajo, sí, pero también de estudio, aunque ya estemos “habilitados” para el ejercicio de nuestra profesión. Y refiriéndome específicamente a mi profesión, además de estudiar, que implica hacer cursos, seminarios, jornadas, congresos… que nos especializan, tenemos otras dos tareas fundamentales que hacen a un buen ejercicio de la práctica profesional, que son: ser nosotros mismos pacientes de terapia y supervisar nuestra actividad. Se trata entonces, como se dice en el mundo “psi”: una mesa de tres patas: formación, supervisión y terapia personal.
Desde el consultante, es importante que todas las personas sepan que pueden buscar para resolver su problemática a un espe-cialista. Teóricamente, no será el mismo abogado quien resuelva una cuestión de minoridad que el que resuelva una sucesión. No será el mismo psicólogo quien atienda el sufrimiento de una familia que quien haga un peritaje forense.
Y desde los profesionales, formarse y especializarse asegura mejor desempeño en las funciones y menos stress laboral. Hay profesiones que trabajan con el sufrimiento humano, lo que implica un gran compromiso afectivo de parte del profesional, que no es gratuito en su salud mental. Compartir espacios de experiencias, organizar encuentros científicos y espacios de supervisión de las prácticas, ayudan a sostener la tarea.
Es muy duro trabajar con el sufrimiento en forma aislada, y en el trabajo inter-disciplinario también es importante el encuentro y la discusión de la tarea, aunque cada uno trabaje en su propio espacio o en su propio consultorio.
La mayoría de las opor-tunidades de formación están en Capital, o en ciudades populosas, y poco hay en nuestro barrio, aunque hay gente muy valiosa viviendo y trabajando entre nosotros.
Hurlingham es una ciudad, cabecera de partido, con muchos profesionales trabajando en ella, pero con poca relación entre ellos. A partir de esta inquietud, con dos colegas más, estamos armando un espacio de encuentros e intercambios “psi” que implican, por ahora: supervisón y reuniones periódicas científicas, con una serie de encuentros interdiscipli-narios “psi” con colegas de la zona que trabajen en salud mental. Nuestra idea es compartir psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, fonaudiólogos, neurólogos, trabajadores sociales, musicoterapeutas, psico-motricistas, terapistas ocupacionales, pediatras y/o maestros especiales un espacio para compartir experiencias y saberes, construidos a partir, por ejemplo, de lo propuesto por un invitado que aborde temáticas que nos interesen.
Los objetivos son múltiples: conocer quiénes somos los que trabajamos en la zona, aprender tanto del disertante como de los asistentes, sostenernos en la dura tarea de atender el sufrimiento humano, armar redes de derivaciones si las nece-sitamos… y todo lo que podamos ir construyendo juntas/os a partir del devenir de los encuentros.
Invitamos al lector consu-ltante a reflexionar sobre el derecho de elegir especia-listas, y al lector profesional ligado a lo “psi” lo invitamos a sumarse a esta convo-catoria de compartir experiencias.